CONVERSACIONES SOBRE POLÍTICA ECONÓMICA EN LA QUE LOS ELEMENTOS DE ESTA CIENCIA SON EXPLICADOS CON CLARIDAD.
AUTOR: Jane Haldimand Marcet
De este libro existen pocas fuentes en internet, en concreto yo he encontrado tres, que son las siguientes: Internet Archive, Hathi Trust Digital Library y The Online Books Page, además de dos ediciones de Google Books. Una de ellas tiene copyright de 2009, ya que le añadieron una introducción de Evelyn L. Forget. La otra no tiene copyright, es de 1839 y se puede descargar aquí.
Este libro de la autora fue uno de los primeros intentos en la historia de las publicaciones económicas en popularizar las ideas del libre mercado para la gente trabajadora ordinaria. Apareció por primera vez en 1816, fue agrandada y reimpresa en 1827 y fueron publicadas seis ediciones (lo que da una idea de su popularidad). Pero con el paso de los años fue cayendo en el olvido.

Este texto en inglés es de dominio público en todos los países, y esta traducción está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported. Esto significa que estas obligado a reconocer el autor de esta traducción al español, es decir, a mi, Ramón Ignacio Felipe Marcet. No puedes hacer obras derivadas ni sacar provecho económico de esta traducción.
Al ofrecer al público esta pequeña obra, se ha intentado poner al alcance de las personas jóvenes una ciencia para la cual ningún escritor inglés ha presentado todavía ninguna forma familiar y fácil de aproximación. La autora está lejos de inferir que esta obra tenga el mismo e inesperado éxito que su elemental obra de Química, pero sí espera que esta sea recibida con igual indulgencia. La Económica Política, aunque inmediatamente conectada con la felicidad y el progreso de la humanidad, y que es objeto de mucha controversia y conocimiento entre los hombres sabios, todavía no se ha convertido en una ciencia popular y no está considerada como un estudio esencial para la educación en las primeras etapas. Por ello, esta obra, independientemente de todos sus defectos, tendrá que luchar contra la búsqueda de los jóvenes de ambos sexos de lo novedoso, para la instrucción de los cuales se ha pretendido. Sin embargo, si resulta útil, y sí, sobre todo, las doctrinas que contiene debieran parecer suficientemente bien explicadas, la autora estará contenta si este intento no es juzgado severamente. La autora espera que sea recordado que, al diseñar el plan de esta obra, en gran medida se vio obligada a seguir el camino que se había fijado, y que apenas tenía otra guía para ver la materia que la recolección de sus propias impresiones que ella misma experimentó cuando dirigió su mirada hacia ella por primera vez. Y todo ello a pesar de que recibió una gran ayuda de la amabilidad de unos pocos amigos, que revisaron su borrador y lograron acompañarla en la profundización de la temática.
Sobre los principios y los materiales de esta obra, es tan obvio que han sido obtenidos de los escritos de grandes maestros que han tratado esta materia, y muy especialmente de los del doctor Adam Smith, del señor Malthus, del Sr. Say, del Sr. Sismondi, del Sr. Ricardo y del Sr. Blake, que la autora no ha pensado que sea necesario llenar estas páginas con reconocimientos repetidos e incesantes referencias.
Para aquellos para los que la materia no es nueva, unas pocas de las cuestiones más abstrusas y controvertidas de Economía Política han sido totalmente omitidas, y otras han sido enunciadas y discutidas sin que se haya deducido ninguna conclusión positiva. Este es un efecto inevitable adicional, no sólo al limitado conocimiento de la autora, sino también de la dificultad real de esta ciencia. Sin embargo, en general, cuando una doctrina parece estar establecida a conciencia, la he incluido sin ningún exceso de precaución o reserva, y con el sólo objeto de difundir verdades útiles.
A menudo ha sido objeto de duda entre los consejeros literarios de la autora la forma de diálogo en que fue escrito el libro Conversaciones sobre Química, y si sobre debería ser mantenida en este ensayo. Sin embargo se decidió hacerlo así, no tanto por mantener una estricta uniformidad del intelecto en los comentarios del alumno —un intento que podría impedir el esclarecimiento de la materia— sino más bien porque los comentarios del alumno dan la oportunidad de introducir objeciones, y de hacer preguntas y respuestas que a uno mismo se le ocurrirían, lo que da un carácter más didáctico a la obra. Se observará que, según esto, la forma coloquial no está aquí confinada a una mera intersección del argumento con preguntas y respuestas, como se hace en los libros escolares comunes, sino que las preguntas son, generalmente, el vehículo de algunas observaciones que contribuyen a ilustrar la materia y, de hecho, son se levantan en la mente de los jóvenes inteligentes, fluctuando entre el impulso de su corazón y el progreso de su razón, y que naturalmente los jóvenes están imbuidos en todos los perjuicios y los sentimientos populares de la benevolencia uniforme.
Este texto en inglés es de dominio público en todos los países, y esta traducción está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported. Esto significa que estas obligado a reconocer el autor de esta traducción al español, es decir, a mi, Ramón Ignacio Felipe Marcet. No puedes hacer obras derivadas ni sacar provecho económico de esta traducción.
PREFACIO
Al ofrecer al público esta pequeña obra, se ha intentado poner al alcance de las personas jóvenes una ciencia para la cual ningún escritor inglés ha presentado todavía ninguna forma familiar y fácil de aproximación. La autora está lejos de inferir que esta obra tenga el mismo e inesperado éxito que su elemental obra de Química, pero sí espera que esta sea recibida con igual indulgencia. La Económica Política, aunque inmediatamente conectada con la felicidad y el progreso de la humanidad, y que es objeto de mucha controversia y conocimiento entre los hombres sabios, todavía no se ha convertido en una ciencia popular y no está considerada como un estudio esencial para la educación en las primeras etapas. Por ello, esta obra, independientemente de todos sus defectos, tendrá que luchar contra la búsqueda de los jóvenes de ambos sexos de lo novedoso, para la instrucción de los cuales se ha pretendido. Sin embargo, si resulta útil, y sí, sobre todo, las doctrinas que contiene debieran parecer suficientemente bien explicadas, la autora estará contenta si este intento no es juzgado severamente. La autora espera que sea recordado que, al diseñar el plan de esta obra, en gran medida se vio obligada a seguir el camino que se había fijado, y que apenas tenía otra guía para ver la materia que la recolección de sus propias impresiones que ella misma experimentó cuando dirigió su mirada hacia ella por primera vez. Y todo ello a pesar de que recibió una gran ayuda de la amabilidad de unos pocos amigos, que revisaron su borrador y lograron acompañarla en la profundización de la temática.
Sobre los principios y los materiales de esta obra, es tan obvio que han sido obtenidos de los escritos de grandes maestros que han tratado esta materia, y muy especialmente de los del doctor Adam Smith, del señor Malthus, del Sr. Say, del Sr. Sismondi, del Sr. Ricardo y del Sr. Blake, que la autora no ha pensado que sea necesario llenar estas páginas con reconocimientos repetidos e incesantes referencias.
Para aquellos para los que la materia no es nueva, unas pocas de las cuestiones más abstrusas y controvertidas de Economía Política han sido totalmente omitidas, y otras han sido enunciadas y discutidas sin que se haya deducido ninguna conclusión positiva. Este es un efecto inevitable adicional, no sólo al limitado conocimiento de la autora, sino también de la dificultad real de esta ciencia. Sin embargo, en general, cuando una doctrina parece estar establecida a conciencia, la he incluido sin ningún exceso de precaución o reserva, y con el sólo objeto de difundir verdades útiles.
A menudo ha sido objeto de duda entre los consejeros literarios de la autora la forma de diálogo en que fue escrito el libro Conversaciones sobre Química, y si sobre debería ser mantenida en este ensayo. Sin embargo se decidió hacerlo así, no tanto por mantener una estricta uniformidad del intelecto en los comentarios del alumno —un intento que podría impedir el esclarecimiento de la materia— sino más bien porque los comentarios del alumno dan la oportunidad de introducir objeciones, y de hacer preguntas y respuestas que a uno mismo se le ocurrirían, lo que da un carácter más didáctico a la obra. Se observará que, según esto, la forma coloquial no está aquí confinada a una mera intersección del argumento con preguntas y respuestas, como se hace en los libros escolares comunes, sino que las preguntas son, generalmente, el vehículo de algunas observaciones que contribuyen a ilustrar la materia y, de hecho, son se levantan en la mente de los jóvenes inteligentes, fluctuando entre el impulso de su corazón y el progreso de su razón, y que naturalmente los jóvenes están imbuidos en todos los perjuicios y los sentimientos populares de la benevolencia uniforme.


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